domingo, 18 de enero de 2026

MIENTRAS ESCRIBÍA NO SABÍA QUE MATÉ A UN HOMBRE III: LA ESCRITURA ES EL TEMA PREFERIDO DE LOS ESCRITORES QUE NO ESCRIBEN

(LA FRASE DEL TÍTULO ESTÁ TOMADA DE LA NOVELA 8.38 DE LUIS RODRÍGUEZ)


Con esta tercera y última entrega tengo más ganas que nunca de acabar ya con esto de darle vueltas a la escritura y de estar pendiente de algunos de los que escriben. A la necesidad mental de acabar se le une la suerte de que existan compañeros de redes sociales extremadamente lucidos, que te ponen en tu sitio, que te dan un hostiazo de esos jodidos, un buen golpe que, aparentemente, no va para ti, es un puñetazo al aire (todo en redes sociales parecen ser puñetazos al aire, como en el entrenamiento de un boxeador) pero que impacta en tu careto porque has dirigido tu mentón a la trayectoria de la hostia. Y te quedas lelo pensando lo de siempre: ¡seré idiota!, me lo tengo merecido... ¿se la devuelvo? (todo en redes sociales parece que tiene que ser devuelto):




Soy ya muy mayor para querer ser algo, pero confieso que yo, en casi todos los momentos de mi vida, he querido ser escritor; ser escritor de los que escriben y, para colmo, publican con cierto éxito. Con el paso del tiempo y mi fracaso (básicamente por no escribir) me he dado cuenta que no escribir, incluso no ser escritor de cierto éxito, tampoco me ha supuesto un trauma. Esto último lo pienso desde que hace unos pocos años mi vida laboral está consolidada y tengo cubierto el tema de la subsistencia + extras hasta el final (tanto si es el aburrido final tradicional, o, tengo suerte, todo se precipita y me toca ser testigo de ver como reventamos todos de una puta vez envueltos en lamentos y risas). Mi vida laboral ha sido una puta mierda absorbe vida y no he sabido hacer otra cosa con ella que utilizarla mucho para echarle la culpa de casi todo, incluso de no escribir; siempre asqueado doblemente por el tema laboral y por no escribir, aunque manteniendo siempre una ≪esperanza≫ idiota en que llegaría el día en el que me pusiera a escribir para intentar ser un escritor de cierto éxito. Digo esto a cuento de las excusas para no escribir, no porque me crea especial y necesite ≪compartir con alguien que mi vida laboral ha sido una puta mierda absorbe vida.



Aunque sigo considerando un fracaso no escribir más, sí que es verdad que, con la tranquilidad laboral y monetaria, llevo mejor muchas cosas (¿triste?, muchas gracias a los que, al leer esta frase, penséis que es normal) y entre ellas lo de no haber escrito más para convertirme en un escritor de cierto éxito, aunque, hay un efecto secundario, supongo que típico de fracasado: NO puedo evitar estar muy pendiente de las carreras de muchos escritores de cierto éxito y tenerles un poco de envidia (¡No!, siempre la tendencia en decir un poco para atenuar la potencia de lo que estamos diciendo) ¡no!, un mucho, un mucho de envidia joder y no una envidia sana, la envidia sana no existe, aunque sí una envidia peculiar, particular: NO ENVIDIO A LOS BUENOS  ESCRITORES (o sea, a los que leo y me gustan: me entusiasmen o no) QUE PUBLICAN CON CIERTO ÉXITO, ENVIDIO A LOS ESCRITORES MALOS O MEDIOCRES (o sea a los que empiezo a leer y dejo de leer porque no me gustan) QUE PUBLICAN CON CIERTO ÉXITO A PESAR DE ESCRIBIR CÓMO ESCRIBEN Y/O NARRAR LO QUE NARRAN. De estos últimos no necesariamente tengo que leer una novela entera (siento ser así, pero me basta con leer un fragmento ー¿digamos, 3 páginas como máximo?; por esto también paso tanto tiempo en librerías escogiendo) para manifestar la única crítica literaria que soy capaz de formular: o digo ≪UFFF≫ o digo ≪PAGO CON TARJETA≫. No, claro que no, claro que no es infalible y me llevo chascos descomunales, pero no me suelo equivocar con los ≪UFFF≫ porque he cogido libros en bibliotecas que en su día fueron un ≪UFFF≫ (por aquello de intentar no ser un idiota) y después de 50-100 páginas lo continuaban siendo (un ≪UFFF) o el tipo de cosa que yo creo que es un ≪UFFF. En todo caso, reconozco que lo de juzgar sin leer es demasiado bruto, estaría de acuerdo con algo no tan radical de Vicente Luis Mora cuando dice que depende del contexto (https://vicenteluismora.blogspot.com/2023/11/sobre-la-supuesta-imposibilidad-de.html) 


El fragmento como moneda de cambio.   




≪En casa, desde hace años, no leo ya libros, pero aquí, en la Sala Bordone, he leído ya cientos de libros, pero eso no quiere decir que haya leído de cabo a rabo todos esos libros en la sala Bordone, en mi vida he leído un solo libro de cabo a rabo, mi forma de leer es la de un hojeador en alto grado dotado, que prefiere hojear a leer, y por consiguiente hojea docenas y, llegado el caso, cientos de páginas, antes de leer una sola; pero cuando ese hombre lee una página, la lee más a fondo que nadie y con la mayor pasión que cabe imaginar. Al hojear he tenido siempre, al menos, tanta alegría y verdadero placer espiritual como al leer. Es mejor que leamos en fin de cuentas sólo tres páginas de un libro de cuatrocientas más a fondo que un lector normal, que lo leerá todo, pero ni una sola página a fondo, dijo. Es mejor leer doce líneas de un libro con la mayor intensidad y, por consiguiente, penetrarlas por completo, como puede decirse, que leer todo el libro como un lector normal, que al final conoce tan poco el libro que ha leído como un pasajero aéreo el paisaje que ha sobrevolado...


≪Al fin y al cabo, el mayor placer nos lo dan los fragmentos, lo mismo que en la vida, al fin y al cabo, sentimos el mayor placer si la consideramos como fragmento, y qué horrible nos resulta el todo y nos resulta, en el fondo, la perfección acabada

Thomas Bernhard ≪Maestros Antiguos


Hay muchísimo por leer y el tiempo justo para leer una mínima parte de ese muchísimo, por eso confieso que a algunos me cuesta mucho darles, ni quisiera, el margen de las 3 páginas cuando:

  •  Leo estupideces graves que hayan dicho (digo graves porque todos podemos decir estupideces continuamente, de hecho, todo sería muy aburrido si no dijéramos estupideces continuamente, pero hay una escala de estupideces)


  • Si han dicho de ellos (sus editores o críticos colegas) que son ≪escritores de raza≫ 

  • También me tira para atrás oír a alguien que lo leído ≪le ha reventado la cabeza≫. Yo soy muy fan de decir: ≪mientras leía he pensado muy poco en todo lo mío≫.

  • Si han hablado algo rancio sobre inmigración, feminismo, la libertad, la patria, la, seguramente cierta, deriva de la izquierda, pero sin hablar nunca del neardentalismo de la derecha, que el mercado (el que sea) se regula solo... 

  • Lo siento, pero también me pasa con los que tienen super claro qué quieren transmitir con su obra, sobre todo si es eso de pretender: emocionar, epatar, ayudar con su testimonio, reflejar una realidad, contar una historia de superación, enganchar, conquistar a los lectores, provocar lágrimas en los ojos... o cosas que yo, en mi idiotez seguramente, tengo que leer varias veces para captar algo que no sea solo sonar bien. 


He de confesar que no he sido del todo sincero, que, a veces, cuando pasa alguna de las cosas descritas en los anteriores puntos, sí que he ido rápido a buscar a esa gente porque (ya lo dije en las otras dos entradas) me atrae lo que me provoca rechazo y porque os prometo que disfruto cuando me doy cuenta que la cago y que me callen la puta bocaza (pasa poco). 




Sé que esta envidia peculiar, particular, roza directamente con el insondable tema los gustos de cada uno: de lo que sabemos (y no sabemos) explicar por qué nos gusta (yo sé explicar mejor las cosas que no me gustan), de nuestra intuición literaria, de nuestro olfato literario, de nuestro cuerpo teórico de gustos a los que somos más o menos fieles (yo disfruto MÁS cuando leo algo que me gusta y que está alejado de mis presuntos gustos, cuando le pongo los ≪cuernosa mis gustos). Con esto de los gustos de cada uno parece que NO hay que meterse porque si lo haces puedes quedar como un imbécil pedante que NO RESPETA LOS GUSTOS DE LOS DEMAS. Yo antepongo a cualquier otra cosa en mi vida ser majo, por eso procuro no hacerlo (meterme con los gustos de los demás), pero he de hacer verdaderos esfuerzos de contención que, con los años,  cada vez me cuestan más y me provocan ansiedad que, a su vez, deriva en psicomatizaciones físicas que afectan hasta a mi cuerpo:




 

Dejemos el tema de los gustos, lo único que no me resisto a decir es que me cuesta entender que en un país que, teóricamente, NO LEE O LEE MAL, más allá de la temática de lo narrado, este fragmento de una novela actual supuestamente lo hayan leído más de 220.000 personas, y su autor haga giras como Love of Lesbian. 

Su cuerpo cambió poéticamente de volumen: las pulposas manos le enflaquecieron, y lo que antes fueran vejigas, ahora eran tallos de camueso; la papada, antes tajada, se hizo gajo hueco; los pechos pasaron de calabazas a agracejos; el torso, de muela de molino a listón de palé; el abdomen, de orza a buche de gallo; el sexo, de oreja de burro a pliegue de párpado; el trasero, de pandero a octava de pan; y las piernas y los pies, de virtuosos troncos de coscojas a pulidas varas de arriero.

Y también, más allá de la temática de lo narrado, tampoco entiendo como estos fragmentos pertenecen a una novela de más de 20 ediciones:



Y no sé explicarlo porque supongo que soy un envidioso de mierda que ni siquiera llego a escritor frustrado (que parece ser, como veremos más adelante, que no es el escritor que no escribe sino el escritor que no vende). Nada de envidia peculiar, particular... soy como un crío repelente, rabioso ante el éxito de los elegidos para la gloria en el patio de un colegio concertado. Me consuelo releyendo algunas cosas en ≪Noche y Océano≫ de Raquel Taranilla:



≪...en la vida real soy capaz de hacer renuncias, de ceder, de hacer que mis principios cierren el pico y de entender que muy poca cosa depende de cada uno de mis actos

≪El mito del talento desaprovechado resulta un tostón y a menudo se pone en pie sobre juicios acerca de las propias capacidades que son, digamos, un tanto generosos. Infelices como yo, gente que acaba dedicando sus horas a un trabajo que considera detestable, los ha habido siempre y a mansalva

≪desde antiguo la Humanidad viene alertándose sobre el progreso técnico atolondrado, pero lo cierto es que escuchamos a nuestra conciencia como quien oye llover

≪Únicamente el agotamiento habrá de salvarme de mí misma



Creo que a mi escribir siempre me ha dado miedo. Un miedo que no he superado porque no he escrito de continuo. Pero, con el paso del tiempo, y seguir sin escribir me he dado cuenta que es un miedo a escribir lo que algunos escriben y con ello tienen un cierto éxito. Joder, es que escribir y publicar parece que supone una responsabilidad grandísima para con los lectores y, entre muchas cosas, su calidad de sueño. 



Mi mantra podría ser: escritor es el que escribe, pero me canso de todos los mantras y es inevitable ver que ser escritor (o el ser escritor ideal, el verdadero, el que es tenido en cuenta) es el que escribe y publica en buenos sitios que consiguen que sus libros estén en librerías y no solo en Amazon; da las gracias por los halagos; da las gracias por los premios que gana porque gente del ≪mundillo≫ han decidido que lo que él ha escrito es mejor que lo que han escrito otros, como si fueran jurado de una competición de natación artística (antes llamada sincronizada) en la que cinco jueces valoran los elementos técnicos, otros cinco jueces valoran los elementos artísticos y, además, hay tres controladores técnicos que se aseguran que se cumplen las mínimas exigencias de ejecución:



Hay un debate vivo en redes sobre qué es ser escritor ante tanta, tantísima gente que escribe: en un momento determinado lo enciende alguien con mejor o peor fortuna y, a partir de ahí, las opiniones... pues son como la fruta de frutería cara que sabemos más sabrosa y la fruta de frutería barata que es la que acabamos comprando y solo deglutimos sin disfrutar. El escritor y crítico literario Alberto Olmos publica un artículo el 16/11/25 con este título: 


Sólo eres escritor si vives de ello

El oficio literario tiene más que ver con la evidencia contable que con el sentimiento vocacional


Olmos defiende la idea de que el escritor auténtico es aquel que consigue pagar sus facturas con sus libros, no el que tiene un trabajo remunerado y, además escribe y publica, o los que por rentas familiares se pueden permitir escribir y publicar libros que nadie lee. Y uno se pone a indagar un poco en Olmos y veo que, como yo, también le obsesiona el tema 15/09/2024:



Menos mal que en alguna entrevista ha reconocido su plumero:


Y con un objetivo muy preciso con sus artículos:






Unos cuantos meses más tarde, otra vez de vueltas con el temita por parte de otros profesionales, esta vez el curtido Manuel Vilas: 




Y, claro, los primeros que aclaran a los profesionales son otros profesionales
 porque entre ellos se entienden :


Parece que no solo te aleja de ser escritor no vivir exclusivamente de escribir, también si no sientes como un fracaso, como una puta mierda, vender poco:



Apasionante. En todo caso, con Vilas no hay quién se aclare:





Borja Bagunyà, escribe el prólogo de la segunda edición de su libro de cuentos Plantes d'interior y explica su obsesión por la película The Fly de David Cronenberg: un científico, Seth Brundle, consigue teletransportar materia viva a través de dos cabinas controladas por ordenador y no solo eso, sino que la versión final es tan fiel al original como sea posible, hasta que decide teletransportarse a sí mismo, pero pasa lo imprevisto: una mosca se cuela en la cabina, el ordenador no sabe qué hacer y acaba ofreciendo una versión que es humano y mosca a la vez. 

≪Puede que barra para casa, pero la fábula de Cronenberg me parece una buena manera de explicar lo que me pasa cuando escribo. Por mucho que me esfuerce en sacar un traslado limpio de la idea, la imagen o la atmosfera que tengo en la cabeza, siempre se me mete una mosca mental, negra y gorda como un dedo, que no sé si me pertenece a mí o a las palabras o a los dos, de manera que, cuando corro a la página y releo lo que he escrito, no encuentro nunca una reproducción exacta e inadulterada sino el equivalente verbal del Brundlemosca (el científico de The Fly). En realidad no es bien bien así, porque, a diferencia de la teletransportación, lo que sea que hace de original, en la escritura, no existe del todo hasta que no se transporta, es decir hasta que no pasa por la palabra y se somete a sus transubstanciones, pero el resultado se parece peligrosamente: allá donde se esperaría a un Jeff Goldblum desnudo y escultural, recortado sobre la luz blanca de la página digital, me recibe un tío cubierto de un dedo de carne podrida y descompuesta, que se mueve nerviosamente como un insecto de noventa kilos y que regurgita una baba corrosiva, más bien repugnante, cuando tiene hambre. La gracia de todo esto es que este cataplasma verbal  es tu texto, tu obra, y ahora te mira con sus tristes ojos compuestos y te pide que la quieras. O que le revientes la cabeza con un fúsil. También es un poco lo que pasa cuando leemos donde el original sería este texto, esta primera mezcla antinatural, y la versión que nos ofrece nuestra cabeza sería el resultado de una amplia convocatoria de moscas, cucarachas y escolopendras inconscientes, que rehacen felizmente esta primera genética y nos llenan la memoria de monstruos


O dicho de otra manera con un piano ñoni de fondo, rollo Einaudi:


Ya veis: literatura para hablar de literatura, preocupación constante por decir por qué se escribe, por fundamentar lo que se escribe y, a su vez, interés en saber por qué escriben, qué escriben y cómo son los que escriben; propensión cerrar la última página de un libro y correr a decir cómo nos ha afectado su lectura, como si siempre leyéramos igual, como si todo pudiese ser calificable y, en alguna medida, todo nos tuviese que afectar y estar casi obligados a contarlo en esta época en la que tenemos tan fácil llegar a los demás. Literatura que suena. 

Vengo diciendo que no quiero demostrar nada con todo esto que voy escribiendo, más allá de reflejar y asumir mi idiotez, la poca importancia de lo que digo, aunque molaría que os dierais cuenta que, seguramente de una manera torpe y desacertada, lo que quiero reflejar es la potencia que tiene la literatura para expandir la mente, pero también para contraerla. 

LYDIA DAVIS:



No soy lector habitual de crítica literaria, pero, como con todo, a veces hago excepciones cuando, como con todo, me topo con algo que me provoca curiosidad a las pocas líneas de texto: en la revista cultural online LA ESCENA, hay alguien (de la que tenemos una información muy sesgada)  que escribe bajo el nombre de Olga Arellano Velásquez y te dan una ganas tremendas irte de cañas o de vinos con ella y reír y parar de beber cuando las tonterías ya estuvieran provocadas claramente por el alcohol e irnos a casa y recordar ese buen rato en nuestra postura favorita en el sofá mirando al techo. No tienen desperdicio las nueve criticas ーo lo que seanーde ella que hay EN LA ESCENA.


En la crítica ーo lo que sea sobre ≪el Mal de Aira de Andrés Restrepo, dice Arellano que, en su siempre modesta opinión, Parménides fundó involuntariamente la teoría de la ficción en el s.V a.C y añade:

≪Uno de mis más añorados maestros, el filósofo Richard Rorty, habla en uno de sus más bellos textos de la deuda contraída por poetas y literatos en general con Parménides, quien queriendo blindar la inalienable conexión entre el pensamiento/discurso y el ser efectivamente existente, dejó mucho más claramente al descubierto la esencial desconexión entre uno(s) y otro: es decir, que la ficción es más consustancial a la naturaleza humana que su relación con lo real, esta última al alcance, de uno u otro modo, de cualquier organismo


¿Podíamos decir que no es suficiente para escribir tener familiaridad con la ficción?
≪La ficción y la no ficción no se diferencian entre sí porque una trate acerca de cosas reales y la otra no. Ambas tratan sobre cosas reales [...] El realismo es una cuestión relativa a la familiaridad con los símbolos empleados en la narración

Nelson Goodman, Ficción para cinco dedos.

Esta cita, encabeza la novela OVNISCIENCIA de la escritora colectivista Sonia Dalton que ¿cómo no recomendar, solo leyendo su primera frase?: 

≪La omnisciencia narrativa me la diagnosticó el neurólogo que me controla en Madrid las secuelas del ictus en cuanto le dije que yo lo sabía todo de Irene y de Jurgina


Y, siguiendo con Arellano, en la crítica ーo lo que seade ≪Marca de Resistencia≫ de Alejandro Basteiro hay calditos que saben a gloria ante el frío que no llega. 


Servidora siempre ha pensado, y por pensar cosas así fue despachada y se fue despechada de la Escuela de Educación Superior Pedagógica Pública Loreto (Perú) hace ya un porroncito de años, que la capacidad lectora antecede en el tiempo a la capacidad de escribir. Esto se aplica tanto al desarrollo temprano infantil de la lectoescritura como, estoy persuadida de ello, a la evolución natural de especie humana. La humana fue, por tanto, una especie lectora antes que una especie escritora. El escéptico que siempre acecha en algún rincón de la sala estará a punto de saltar como un resorte, de modo que me adelanto a él: ¿y para qué narices sirve una capacidad lectora si la niña o la especie aún no tienen quien les escriba?  Tengo dos respuestas.

La primera es trivial: ¿y para qué narices sirve la capacidad de escribir en ausencia de lectores ya capacitados? Pero como esta respuesta no nos lleva a ningún lado, aporto la segunda como poderosa arma de argumentación masiva alternativa: la capacidad de lectura que aplicamos sobre los textos escritos es exactamente la misma capacidad de lectura que aplicamos sobre cualquier otro tipo de texto, textura, paisaje o paisanaje. Es decir, aprendimos y aprendemos a leer letras, palabras y frases porque ya sabíamos y sabemos leer la forma de las piedras, su regularidades e irregularidades, la forma y los colores de los animales y las plantas, los dibujos de esos mismos animales o plantas u otros salidos de una imaginación capaz de recombinar sus formas y colores de mil maneras diferentes, los gestos, las arrugas de los rostros, la configuración de las manos, etc. Es difícil poner un límite a todo lo que somos capaces de leer, interpretar, descifrar, etc. Y como sucede con cualquier capacidad humana, es inevitable encontrarla muy irregularmente distribuida entre unos y otros individuos. 

https://www.laescena.es/un-ejercicio-de-lectura-inversa/

Y, claro, me tuve que acercar a ≪Marca de Resistencia≫ de Alejandro Basteiro en la que:

 ≪...1. escribir, en cualquier caso, es traficar con escombros y 2. si tuviera vocación de dar gusto a la gente me haría pastelero, o me cortaría la barba y me ataría un pulligan al cuello, que es lo que mi madre lleva pidiendo más de veinte años≫.

Y me voy haciendo colega de él:

≪siempre quise ser escritor y tanto o más parecerlo, pero lo segundo ha dejado de interesarme≫.

≪Lo cierto es que a estas alturas (más de dos mil palabras ya) todavía no sé qué decir sin que decaiga mi propio interés ni se note demasiado que ignoro adónde me lleva el texto. La premisa está demasiado verde. Bienvenidos al impasse≫.

≪Si metes a un montón de gente hambrienta en una habitación, probablemente resulte una discusión apasionada sobre chuletones. Esto es exactamente lo que a mí me espanta de la literatura. Los grandes autores suelen ser pesados con lo suyo y obstinarse con sus temas como perros con un hueso de rodilla, en algunos casos hasta alcanzar la autoparodia≫.

≪La escritura es el oficio de justificar corazonadas≫.

≪Comprendí que la literatura no es un grimorio donde buscar el conjuro que te hace falta en cada momento; más bien se parece a una maldición arrastrada, o a un superpoder incontrolable que a veces se invoca solo, a destiempo, y no hace más que complicar la trama≫.

Qué contento cuando lees cosas así, que sí te cuadran, sobre algo que te importa tanto. Todo parece, por un momento, mucho más simple, luego, pasado el rato, o al día siguiente, puede volver a nublarse, pero es parte del encanto.

Yo sería incapaz de explicar para mí qué es leer. Igual es porque no suelo tener problemas respiratorios cuando leo


Tampoco suelo tener problemas oculares o dermatológicos cuando leo




Y supongo que NO tengo todos esos problemas físicos cuando leo porque soy un insensible de mierda y leer no me pone tan mal cuerpo como  cuando veo a un grupo de jovenzuelos por las calles de Madrid haciendo el saludo nazi. 

No. No soy capaz de explicar qué es para mí leer. Comprendo las explicaciones que dan muchas personas a las que les tengo respeto: unos dicen con buena voluntad y otros con, lo que yo considero, pura pirotecnia ñoña, pero yo no soy capaz de expresarlo. Puede que para mí leer sea como escuchar una cadencia hipnótica en un paisaje devastado por un huracán, pero no sé si también es una explicación demasiado pirotécnica, de esas que no me convencen porque nunca he caminado por un paisaje devastado por un huracán. 





Con todo este sin sentido, me he dado cuenta que los escritores, como decía la rumba sobre Barcelona,  tienen mucho poder; mucho poder puede que sin quererlo o saberlo (vete tú a saber). Yo me divertía con un escritor que mezcla genialidad etílica con sufismo o Escolástica medieval, hasta que una vez dijo una burrada por redes:





Le reprocharon mucho, también lo defendieron mucho (≪ no defendemos la barbaridad, sino el derecho a expresarla) incluso hablaron de censura. El escritor dijo que se saldría de la red social, pero, finalmente, recapacitó ayudado por los gritos de ánimo: que no había sido para tanto, que la frase está sacada de contexto, que no dijo lo que dijo, que dijo otra cosa (a pesar que lo que dijo, al decirlo en una red social, quede totalmente cincelado, a la manera de, por ejemplo, la epigrafía copta)...


Y algún añadido extra a la burrada para tratar de... no sé bien para tratar qué... 


Y, finalmente, lo que se acerca a una disculpa:



Ahora sigue diciendo sus cosas, pero, a veces, no puede evitar cierta ironía acerca de lo que pasó. Yo hasta sigo leyéndolo en las ocasiones que tengo el privilegio de entender las primeras líneas. 





Lo que parece claro es que hay un nuevo escenario para lectura y hay que adaptarse: leer ya hace mucho tiempo que no es un privilegio y encima está bien visto; aunque también está bien visto no leer y ocupar ese tiempo en el que se podía estar leyendo pero no se hace, en ver videos de Instagram de, por ejemplo, una tal María Pombo (3,3 millones de seguidores) que es una chica mona que hace videos sobre lo increíblemente mona que es, y que, hace algún tiempo, provocó una auténtica revolución en redes al defender el derecho a NO LEER con esta frase:    

No sois mejores porque os guste leer, hay que superarlo

Una tristeza que alguien con ese perfil genere ese debate tan jodido, pero deben ser las cosas del nuevo escenario. En todo caso, la chica mona se defendió con otro vídeo, supongo que dirigido a la parte de sus seguidores que creen que les gusta leer

≪he notado poca comprensión para todo lo que decís    que leéis: yo al principio del video he dicho que no me gusta leer, pero sí que me gusta leer cosas que me parecen interesantes, no sé si son libros suficientemente intelectuales para gente que sí que es amante de la lectura, pero sí que... AL FIN Y AL CABO SON LIBROS 

Y acto seguido, saca de su mesilla de noche 6 libros de autoayuda y crecimiento personal, dejando tranquilos a la parte de sus seguidores que creen que les gusta leer.

https://www.tiktok.com/@mariapombo/video/7545234375223364872?lang=es

Y digo esto de: a la parte de sus seguidores  que creen que les gusta leer porque NO CREO QUE A NADIE QUE REALMENTE SIENTA POR LA LECTURA UNA CONSIDERACIÓN TOP3-5 DE LAS COSAS MÁS IMPORTANTES DE SUS VIDA, PUEDA SER SEGUIDOR O, NI SIQUIERA, VER ALGUNA VEZ VIDEOS DE MARÍA POMBO (puede ser que, como yo, alguna vez vean alguno pero para ponerla a parir y corroborar una vez más la debacle humana), ES MÁS, PIENSO QUE A NINGÚN SEGUIDOR DE MARÍA POMBO LES GUSTE REALMENTE LEER, quizás han empezado alguna vez ≪Cien años de Soledad≫ por la fama de ser lo más de lo más, pero lo han dejado y han continuado con sus thrillers psicológicos, sus novelas trepidantes, sus secretos de familia que merecen ser contados, sus sumergirte en el pasado para descubrir la verdad, sus domestic noirs etc, etc... y, cuando no tienen ganas de pensar demasiado con sus lecturas, las dejan y se ponen a ver vídeos de María Pombo, porque hay que combinarlo todo en esta vida

La chica es lista y creo que rectificó para decir que algo sí que leía, porque,a pesar de que no se lea o se lea mal, muy mal, es alucinante pero está mal visto decir que NO se lee, aunque no se lea; da como vergüenza admitirlo y se escuchan muchas frases / excusa idénticas a las que justifican, por ejemplo, no ir al gimnasio: ≪sí...debería leer más pero no tengo tiempo. Al menos no se paga cada mes por querer leer y no leer. 

Aunque lo veo más improbable que ver a Trump pálido, puede que a la Pombo le hubiese podido parecer interesante acercarse al libro de Vicente Luis Mora ≪Construir lectores , en el que, entre otras cosas, se habla de esa preocupación suya sobre la lectura (que le duró sus buenos tres días) y sobre esa (su) frase: AL FIN Y AL CABO SON LIBROS ≫ 


≪Intento ser optimista respecto al futuro del libro, me propongo ser positivo y verlo con una óptica animosa, pero el hecho mismo de obligarme a ser optimista me parece preocupante

≪Cuanta menos construcción intelectual y menos lectura, como explicaba Caleb Crain (2018), más proclividad a tomar decisiones basadas en intuiciones simples, que no son más que prejuicios, tendencias o atavismos inyectados por la propaganda, la publicidad o los medios. Leer durante años blinda al ciudadano contra esas manipulaciones y le convierte en un ser que piensa por sí mismo

≪Mientras que algunas personas consideran que la lectura de superventas puede animar con posterioridad a la lectura de otro tipo de obras, en realidad, y como ya señaló el escritor Rodrigo Fresán, esto jamas sucede: los lectores de superventas sólo leen el siguiente superventas...

≪Los lectores de superventas ni siquiera tienen conocimiento de que hay otro tipo de literatura y cuando se acercan a ellas, por casualidad o por error, la complejidad con la que se topan les desanima de inmediato...

≪Se va a leer distinto y, posiblemente, se va a leer menos literatura en los próximos decenios. Este cambio sucede por varios motivos. Algunos ya los comenté en La huida de la imaginación (2019): el desprestigio de la literatura por culpa de algunas prácticas editoriales ー premiar a famosos, cobijar a presentadores televisivos que publican libros redactados por escritores por encargo, potenciar la literatura de entretenimiento ligero, facilitando que los lectores confundan literatura con diversión y, claro, cambien de entretenimiento cuando aparece otro más sencillo y espectacular...

Sobre la construcción de lectores, Vicente, inevitablemente, se acerca al, aparentemente, desolador paisaje de los jóvenes y la lectura. Piensa Vicente que la nueva pedagogía lo que desea es encarrilar a las nuevas huestes para que ocupen sin disfunciones su lugar en el mercado de trabajo, y utilizan la pseudoliteratura infantil y juvenil como instrumento de engrase. Para otras personas, entre las que me encuentro, la literatura podría ocupar un lugar más interesante, el de espacio de reflexión crítica, de distanciamiento, de resistencia, de evasión o de escape ante esa realidad mostrenca y frustrante que les espera. Los libros entendidos como una alternativa a la vida mecanizada, y no como un estímulo a su aceptación

Con esta última frase en negrita fantaseo con el debate que se podría dar entre María y Vicente:

Pero, Vicente, en relación a tu frase, yo también soy una alternativa a la vida mecanizada. Yo lo que intento con mis videos es ayudar a la gente mostrando que otra vida es posible y que la belleza puede ser eterna.

 Hoy no estoy para debates María, nos ha eliminado el Albacete de la copa del rey.

En ≪Construir lectores Vicente habla de ≪lactores≫ (más actuantes que lectores, más peliculeros que bibliómanos) y me pongo contento porque, a una distancia insalvable de Vicente, de ese exceso de afectación que tanto aflige a mi glándula pituitaria estoy intentando hablar yo, entre chorradas varias, en estas tres interminables entradas de este Blog. 







Y más curiosidades: buscas errores gramaticales comunes en internet y en los primeros resultados no está la RAE ni nada parecido.






https://portaldelescritor.com/:




200 ideas GRATIS para tu libro, ni una más ni una menos. Si de 200 ideas no sacas una idea para tu libro es que no vales para escribir, haz otra cosa creativa: cerámica, cocina asiática, onlyfans etc, etc...y, si te queda el  ≪gusanillo≫ dentro y crees que la idea 201 va a ser la tuya, yo creo que se enrollarían y por una idea más no te cobrarían, están aquí para ayudarte. 

Y al loro con la promesa: ellos nos van a ayudar a sacar a la luz nuestra historia, aquella que llevamos años dentro y se muere por salir; nos darán las herramientas de técnica y estilo para que nuestros lectores devoren nuestra historia y....TACHAN, TACHAN conseguir publicarla algún día, ¿por qué no? , pero...si antes de publicarla algún día ya hemos tenido lectores que han devorado nuestra historia, ¿quiénes son esos lectores? No se dan cuenta del compromiso emocional en el que ponen a  padres, madres, hermanos, tíos, primos, vecinos, compañeros de trabajo, cuñados, sobrinos y algún que otro amigo que hace tiempo que no ven y que se encuentran casualmente en el metro. 
 


Y más curiosidades: una de las peores librerías que conozco en el sentido que es la que más se le ve el plumero que le importa tres leches la literatura es la Casa del Libro, pero he de reconocer que si quieres comprar un libro en su web hay algo que me ha roto un poco por dentro, es el inconmensurablemente utilísimo:  tiempo de Lectura Estimado 

Por ejemplo, tiempo de lectura estimado del best seller de turno La Asistenta de Freida McFadden con las siguientes características:

Nº de páginas

344 Páginas

Altura

23 cm

Anchura

15,4 cm

Grosor

2,5 cm

Peso

444 g


491 minutos / 344 páginas = 1 minuto 42 seg aprox por página

Santuario, de William Faulkner con las siguientes y similares características al anterior:

Nº de páginas

320 Páginas

Altura

24 cm

Anchura

15 cm

Grosor

2 cm

Peso

480 g

456 minutos / 320 páginas 1 minuto 42 seg aprox por página


1 minuto y 42 segundos aproximadamente por página ambos libros, para que luego digan que leer a Faulkner es tan sacrificado. 

Vale sí, he hecho un poquito de trampa, si quieres un cálculo del tiempo de lectura estimado más exacto puedes calcular tu velocidad de lectura, para ello te dan a leer un texto de la Pardo Bazan:

Por más que el jinete trataba de sofrenarlo agarrándose con todas sus fuerzas a la única rienda de cordel y susurrando palabritas calmantes y mansas, el peludo rocín seguía empeñándose en bajar la cuesta a un trote cochinero que descuadernaba los intestinos, cuando no a trancos desigualísimos de loco galope.

Y era pendiente de veras aquel repecho del camino real de Santiago a Orense en términos que los viandantes, al pasarlo, sacudían la cabeza murmurando que tenía bastante más declive del no sé cuántos por ciento marcado por la ley, y que sin duda al llevar la carretera en semejante dirección, ya sabrían los ingenieros lo que se pescaban, y alguna quinta de personaje político, alguna influencia electoral de grueso calibre debía andar cerca.

Iba el jinete colorado, no como un pimiento, sino como una fresa, encendimiento propio de personas linfáticas. Por ser joven y de miembros delicados, y por no tener pelo de barba, pareciera un niño, a no desmentir la presunción sus trazas sacerdotales. Aunque cubierto de amarillo polvo que levantaba el trote del jaco, bien se advertía que el traje del mozo era de paño negro liso, cortado con la flojedad y poca gracia que distingue a las prendas de ropa de seglar vestidas por clérigos. Los guantes, despellejados ya por la tosca brida, eran asimismo negros y nuevecitos, igual que el hongo, que llevaba calado hasta las cejas, por temor a que los zarandeos de la trotada se lo hiciesen saltar al suelo, que sería el mayor compromiso del mundo. Bajo el cuello del desairado levitín asomaba un dedo de alzacuello, bordado de cuentas de abalorio. Demostraba el jinete escasa maestría hípica: inclinado sobre el arzón, con las piernas encogidas y a dos dedos de salir despedido por las orejas, leíase en su rostro tanto miedo al uartago como si fuese algún corcel indómito rebosando fiereza y bríos.

Al acabarse el repecho, volvió el jaco a la sosegada andadura habitual, y pudo el jinete enderezarse sobre el aparejo redondo, cuya anchura inconmensurable le había descoyuntado los huesos todos de la región sacro-ilíaca. Respiró, quitóse el sombrero y recibió en la frente sudorosa el aire frío de la tarde. Caían ya oblicuamente los rayos del sol en los zarzales y setos, y un peón caminero, en mangas de camisa, pues tenía su chaqueta colocada sobre un mojón de granito, daba lánguidos azadonazos en las hierbecillas nacidas al borde de la cuneta. Tiró el jinete del ramal para detener a su cabalgadura, y ésta, que se había dejado en la cuesta abajo las ganas de trotar, paró inmediatamente. El peón alzó la cabeza, y la placa dorada de su sombrero relució un instante.

"Los pazos de Ulloa", de Emilia Pardo Bazán

Yo he tardado exactamente 1m 43 segundos en leer el fragmento y, en base al resultado, lo que me dicen es esto:


Sin embargo, el tiempo 
normal del mismo libro es:



Pues resulta que tardo 3 horas y 56 minutos más del tiempo habitual. Supongo que eso es bueno porque me tomo mi tiempo para ≪degustar≫ más la prosa de calidad, aunque también podría suponer, si todo esto no fuese una auténtica chorrada, que soy un lector lento porque rozo la dislexia y no está hecha la miel para la boca del asno.




Una última curiosidad. Respeto absoluto hacía Enrique Murillo que, con su ≪Personaje Secundario se ha atrevido  a contar lo que todo el mundo sabía o, cuanto menos, sospechaba: los trapicheos del mundo editorial. Todo el mundo recibe su merecido en el libro de Murillo, incluido el propio Herralde que tuvo a Murillo durante diez años trabajando sin contrato. Murillo no se corta en decir cosas como esta:

 ≪¡Si España es un país en el que casi nadie lee! ¿Cómo puedes explicar que tenga uno de los mayores índices de novedades de Europa? Pues, entre otras razones, porque aquí se lanzan novedades para maquillar los números y tapar las devoluciones que se producen cada mes, que son muchísimas. Así mantienes una ratio de libros en circulación potente y parece que vas como un tren, pero en realidad lo que haces es atormentar al librero, al que se le dispara la cota de devoluciones≫

Desde la publicación del libro, Murillo no para de conceder entrevistas en las que explica, desde su experiencia de primera mano, lo triste del mundo editorial español lo cual podría ser buenísimo para el mundo editorial español, que alguien que ha formado parte del juego denuncie sus oscuridades, aunque no parece haber un atisbo de esperanza en el futuro del mundo editorial español en las palabras de Murillo porque al fin y al cabo si, como él mismo dice, leen cuatro gatos en este país, imagina lo que importa las oscuridades del mundo editorial.  

Antes de seguir me gustaría avisar que en lo que voy a decir que, en parte, tiene que ver con Murillo no me gustaría denotar ningún atisbo de ironía o del sarcasmo del que están llenas estas líneas mías. Como he dicho, RESPECT máximo a Murillo. 

Una de las entrevistas que ha concedido Murillo es con Ana Nieto Churruca, la dueña de Triunfacontulibro.com:

https://www.youtube.com/watch?v=wfNgWz5fdfY





Creo que mi comida preferida son los callos. Procuro no comerlos demasiadas veces por su potencia, pero creo que podría comer callos todos los días. A pesar que no tengo un estomago de hierro, los callos nunca me sientan mal, incluso los he comido de noche. Pues bien, el día que descubrí Triunfatulibro.com había comido callos al mediodía y me sentaron fatal:




Perdona Enrique si alguna vez lees esto, pero yo creo que la señora esta tan simpática te utilizó. Soy un mal pensado crónico y seguramente me paso de suspicaz, pero en la entrevista todo el rato magnifica las oscuridades del mundo editorial tradicional y utiliza tu discurso para ≪vender≫ su negocio basado en AmazonAds: ≪¿veis lo que está diciendo este señor que ha trabajado tantos años en el mundo editorial?, una alternativa (mi alternativa) es posible



Con ellos podrás ejercitar tus abdominales de escritor:



Es evidente que en la nueva alternativa≫ se apueste por la IA que ha venido a ayudarnos. En principio parece que IA solo para escribir libros de no ficción 


Pero la verdad que luego en los Reels de Instagram no queda claro si es solo para la NO Ficcion. Parece ser una cuestión de alma.  





Y rapidez, la rapidez es muy importante


En fin: ¿y la literatura?

≪Chapeau≫ para Murillo porque comenta en uno de sus Reels de Instagram

Accedí a responder preguntas de una amable empresaria de la autoedición tras advertirle que no soy partidario de ese negocio, pero por hablar a través de su invitación con quienes escriben y no tienen editor ni agente. Creo que publicar no es poner un libro en una plataforma de Internet, ni imprimir cincuenta ejemplares. Publicar es que una editorial haga realmente público, con presencia en librerías a través de un distribuidor lo que alguien ha escrito. Pero agradezco esta posibilidad de expresarme antes tantos escritores en búsqueda de un lector



Me he reído muchísimo, que creo que es una de las mejores cosas que te pueden pasar al leer un libro, sobre todo cuando el libro, quizás, no pretende ser gracioso con  ≪No me cuentes tu vida. Límite y excesos del yo narrativo y editorial de Carlos Clavería Laguarda (también me ha dado un poco de miedo lo que cuenta)  

≪He observado una preocupante falta de coraje para sentirse raro de verdad, maldito, contracorriente, complejo y contradictorio, auténticamente literario, como si ser una invención de las de verdad convirtiera lo ficticio en un bicho raro, diera miedo y, en consecuencia, acabara por presentar al autor como si fuera también un bicho raro que iba a vender menos ejemplares si contaba los problemas del mundo (inventados y hechos ficcion) que sii contaba los problemas (reales y comunes a todos) a la hora del vermut dominical con el padre. No digo por añoranza del malditismo que el autor deberia arriesgarse más y salir del problema familiar dominical, hablo solo de personalidad, de carácter y de ideas claras, pues he creído ver una tendencia excesiva al juego de la oca literario, a caminar en la novela con las parihuelas de otros, a lo cursi y a lo edulcorado para no enfadar a nadie y que el ombligo no sufra los problemas que causan las opiniones de vuelta que mandan las redes sociales y que tanto preocupan a los vanidosos en busca de pareceres compartidos, en busca de puntos de referencia al alcance de la vista; y que tanto preocupan también a muchos directores comerciales. A la literatura de altos vuelos que navegaba sin preocuparse en exceso de los vientos de la moda, del éxito y del aplauso de los directores y de los recensores a sueldo le ha entrado el miedo y ahora navega solo a cabotaje, referentes cernanos a los que pedir ayuda en caso de temporal. La prosa del yo parece prosa de cabotaje si se compara con la novela del personaje en conflicto con un universo al que no se le ven los límites (compárese Elísabet Benavent con Diego Garrido y espérese la regañiña del director comercial y el aplauso del crítico literario, según toque):

por alusiones:


ELÍSABET BENAVENT. ≪UN CUENTO PERFECTO




DIEGO GARRIDO: LIBRO DE LOS DIAS DE STANISLAUS JOYCE




≪En la literatura etiquetada con fórmulas académico-publicitarias, por mucho que el autor remita a la globalización de los sentimientos y se ampare en el triunfo de una corriente, si la expresión del tránsito intestinal no va más allá de la que produce el cocido madrileño, los resultados serán una prosa dispéptica

Recoge el libro de Clavería una cita del escritor, crítico y político italiano Alberto Arbasino:

≪Es cierto, en la literatura-como-la-vida-misma se sabe que quien lleva una vida de duelo quiere, generalmente, una literatura de duelo. Del mismo modo, parece demostrado que quien lleva una vida de mierda exige una literatura de mierda...Se ofenden si sospechan un poco de ironía para sacarle un poco del horror de su condición. La vulgaridad va bien, porque la mierda...es hasta cómica, es decir, es consoladora y hace reír...La literatura como vida de mierda de masas prescribe y agradece la narrativa del ≪os cuento mis desgracias y las persecuciones y las amarguras, y como sois buena gente os recuerdo todos mis problemas infantiles y las desgracias de mi pobre tía≫. Así, el que narra más desgracias acaba premiado como hada piadosa, no como gafe tan potente que invita a tocarse las partes (el masculino gesto italiano que sirve para alejar el mal fario)

No creo que se pueda enseñar a escribir, me rio de las escuelas de escritores, de los talleres que veo proliferar cada vez más, como salones de uñas de gel vietnamitas, pero, como casi todo lo que pienso, en el fondo no estoy seguro de tener razón, porque yo creo que con este libro de Clavería he aprendido cosas, cosas que tengo en cuenta cuando escribo mis cosas que nunca enseño (o por ahora no enseño) y escribo pensando ≪que diría Clavería de esto≫, aunque sé que todo esto tampoco es algo ideal para escribir, no hay nada ideal para escribir, solo escribir. 
Que, bien buscado, no descarto un taller de estos en el futuro y en una galaxia muy lejana, que yo una vez renegué de Stephen King y me lo tengo en cuenta siempre.




He intentado leer Minimosca de Gustavo Faveron dos veces y las dos veces la he dejado. Me jode dejar libros que todo el mundo al que tengo respeto pone por las nubes, me hacen parecer un poco tontito y me jode. Creo mucho en eso de la literatura para cada momento y yo puede parecer que he escogido super mal los dos momentos en que me he puesto a leer Minimoscatendré que buscar un tercer momento de puro sosiego de lama. Lo que quería decir es que me gustan mucho las críticas de Cristina Gutiérrez Valencia (y por Cristina descubrí Mr.Griffin Editor que es una editorial que debería conocer todo el mundo que lee), así que leí varias veces la crítica de Cristina a Minimosca≫ 


Me da muchísimo respeto y reparo hablar con personas que saben mil millones de veces más que yo de algún tema, pero con Cristina me atreví a comentarle algo por Facebook acerca de su crítica. Es un poco cínico, pero quizás buscaba que Cristina me corroborase que la novela no era para tanto y mi alma lectora quedase tranquila, pero no... Cristina me contestó otra cosa:




Confieso que al principio me decepcionó la respuesta, aunque le puse un super corazón de ≪me encanta≫: ¿una crítica literaria que no busca con su crítica dejar entrever si le ha gustado o no el libro? pero con los días me he dado cuenta que con esta crítica me pasa (nos pasa) lo mismo que con mi pareja (seres queridos por extensión): que me enfado con ella porque no me dice lo que quiero oír (como ya he dicho soy un idiota abierto a la redención). 

Es verdad, ¿por qué tiene que dejar claro la crítica si al que la escribe le ha gustado o no el libro?. Un crítico literario hace crítica como le da la gana, igual si se centra mucho en si le ha gustado o no lo que ha leído entraríamos de lleno en la crítica literaria del YO, la autocrítica≫ , término que no sé si existe.  


(A pesar de todo, a día de hoy, que no he empezado un tercer intento de lectura, confieso que todavía me gusta pensar que, por las  claves de lecturas que da  Cristina, la novela no le entusiasmó). 

Muy diferente el estilo de crítica de alguien que también me gusta leer y que deja claro si las cosas le gustan,  Nadal Suau:

Crítica a  ≪Te siguen≫ de Belen Gopegui:

...para mí, es la más relevante del año, la única que de verdad se ha quedado conmigo. Últimamente, la literatura parece empeñada en preguntarse mucho más por qué sufrimos que por qué hacemos sufrir, por qué no se nos da lo que deseamos más que por qué nuestro deseo pasa por encima de la responsabilidad respecto de los demás. Gopegui se pregunta, en cambio, justo lo que yo considero importante: por qué somos egoístas a menudo, y qué hacer con eso. Cómo restituir. Para mí, 'Te siguen' es un ejemplo de belleza y literatura, sí, pero también de literatura moral en el mejor sentido de la palabra. Y en su escritura no se detecta ni un gramo de ego

Anda también preocupado Suau por el tema de la escritura:

≪Últimamente me cuesta mucho escribir. Me paralizo. Lo que pasa es que las frases y las palabras me suenan a escritura.
Me gustaría encontrar la manera de escribir como si no fuese escribir, una escritura sin escritura. Sin los trucos de la escritura. Sin inteligencia, sin conocimiento, sin memoria. Escribir como un niño que aún no ha aprendido a escribir. Como antes de la literatura y sobre todo de la academia, como antes de saber cosas y de creer que uno es uno mismo. Escribir sin gramática, sin rencor, sin miedo. Pero tampoco como un juego, sino como agua. Que las palabras bastasen. Las palabras importantes. Escribir “amor” y que bastase. Sería increíble lograr que “amor” significase lo que tiene que significar, justo eso, que una palabra valiese por todo, que sonase nueva y verdad.
Lo que nos parece triste es porque nos morimos y lo que nos parece bueno es porque amamos. Que nos morimos es triste porque amamos. Ojalá poder escribir esto sin que fuesen palabras, aunque no podrían dejar de serlo, porque solo se escribe con palabras y lo único que sé hacer, y tampoco tan bien, es escribir. No se trata de dejar de escribir, solo de hacerlo como si escribir no fuese escribir, que lo escrito tuviese la misma inmediatez que lo no escrito, que lo que no escribes.
Yo escribo porque sé hacerlo y eso me da un lugar, una ocupación, algo. Pero últimamente me cuesta creerme lo que escribo y lo que escriben otras personas. Le veo trampas al lenguaje, cosas que se le escapan. Le veo códigos, retórica, mentiras que no sabemos que son mentiras porque nos convencemos a nosotros mismos en primer lugar, quienes escribimos

Yo a esto último de Suau le contestaría con lo del título de estas entradas en el Blog, lo de la frase de Luís Rodríguez, frase a la que no es necesario buscarle ninguna historia detrás, somos los que leemos los que le damos sentido: mientras se escribe no sabemos que matamos a un hombre, solo sabemos que estamos escribiendo, como sabemos que ≪Abderraman III fue feliz 14 días(frase escrita en la página siguiente a la de las dedicatorias de la novela 8:38 de Luís Rodríguez):

Pablo escribe la novela sobre la imposibilidad de Luis Rodriguez de escribir una novela sobre el brigada Aníbal Briz y los emboscados Opo y Manuel

≪Escribo Escribo aquí, en la celda de una prisión. Sí, estoy encarcelado, por muchos años. No lo he dicho hasta ahora, ni creo que se intuyera... porque no he pensado en ello. Mientras escribía no sabía que maté a un hombre
≪Literatura. Todo Luis era literatura, sin embargo no supo escribir la novela

≪De la vida solo le interesaba aquello que convenía a su literatura

≪Tampoco iba a dotar a sus personajes de una biografía que delatara, claramente, que una cosa era la novela y otra, distinta, la vida

≪La literatura no es escribir fuego; el fuego se nombra en todos los idiomas. La literatura es el modo en que acerco las tibias manos a ese fuego y qué emoción me produce

Y esto podría contestar a Suau:

≪Escribo una novela sobre la incapacidad de escribir una novela, sobre el bloqueo producido, cuesta creerlo, por todo aquello que había llevado a Luis a la literatura, sus potencias, lo que le interesaba. En definitiva, por lo que escribibía, o intentaba escribir, y leía

≪Si el lector vive lo que narro, ¿qué sentido tiene la novela?

≪... aquello de Karl Kraus de que uno escribe porque no tiene suficiente carácter como para no escribir

≪Luis es un gran escritor pero no escribe. Luis no escribe porque sabe escribir. Perdona lo he dicho mal: Luis no escribe porque sabe leer



Y acabo ya de una puta vez todo este embrollo que me ha llevado casi un año. Que me perdone todo el mundo al que he nombrado y a los que no he nombrado también. Nunca más volveré a cazar elefantes ≪Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir

 


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