viernes, 3 de julio de 2026

UN CUENTO QUE, MERECIDAMENTE, NO HA VUELTO A GANAR EL CONCURSO LITERARIO DE NOU BARRIS (Barcelona)

Solo participo en un concurso literario: el concurso literario de Nou Barris. Es mi puto Nobel. Solo quiero escribir para ganar ese premio. Nou Barris es el distrito de Barcelona donde está mi barrio de toda la vida. El concurso literario de Nou Barris lo organiza hace muchos años un centro cívico que también organiza un taller literario. El premio son 300€ en libros en una librería del Distrito que, si alguna vez gano el premio, seguramente no tendrían físicamente los libros que quisiera y tendrán que pedirlos, y me miraran un poco como a un especialito y a mí me molará dármelas de listillo.

Una vez gané un accésit en el concurso literario de Nou Barris pero me dio mucha vergüenza ir a recoger el premio.

Los cuentos que ganan el concurso literario de Nou Barris están muy bien escritos y trabajados; son originales y yo, quizás, nunca, nunca llegue a su grado de perfección, pero lo seguiré intentando cada año. Los podéis leer aquí:

https://ajuntament.barcelona.cat/ccivics/files/1779109052_RECULL%20OBRES%20GUANYADORES%202026.pdf

Mi cuento de este año es una pequeña historia acerca de un Club de lectura. No sé si ha podido influir en algo, pero da la casualidad que la protagonista del cuento, la coordinadora del Club de Lectura, se llama Pilar, como una de las miembros del jurado que también es coordinadora de un club de lectura alternativo en Nou Barris que no he sabido encontrar de lo alternativo que tiene que ser.



De verdad de la buena, lo juro por Chiquito, que ha sido una casualidad lo de los nombres, pero a ver si no lo han tomado demasiado bien y por eso no he vuelto a ganar (ni quiera un accésit).

En todo caso, el cuento es este:

ALGO NUEVO, DIFERENTE…

Esa tarde el debate en el Club de Lectura empezó a subir de tono. El libro escogido había resultado un auténtico fiasco: parece que solo a tres personas de once le había gustado; a siete, no solo no lo habían terminado, sino que estaban indignados por lo que habían leído (“¿cómo puede ser que publiquen eso?”, “no hay historia, no hay nada”) y una persona no estaba muy claro si le había gustado o no. La coordi (prefería que la llamasen Pili a secas, pero no había manera) que propuso la lectura por traer “algo nuevo, diferente…”, ya había captado varias miradas de “di algo que tú eres la culpable de todo esto”, pero no decía nada. No sabía qué decir para defender ese “algo nuevo, diferente…”, comprendiendo que quizás se había precipitado y los miembros del Club de Lectura no estaban preparados para ir más allá de las lecturas habituales.

1—Coordi, yo solo puedo pensar que este escritor sea familiar tuyo —dijo esa figura universal de gracioso sin gracia que, a pesar de todo, siempre hace reír a alguien.

Era tal la frustración de la coordi Pili que se imaginó enviando al Club de Lectura a la mierda dándole una buena hostia con la mano abierta al gracioso sin gracia. Tal violencia imaginada estaba provocada por toda una vida de encontronazos con graciosos sin gracia, pero también porque, como no podía ser de otra manera, la coordi Pili escribía y le estaba saliendo algo similar a la lectura propuesta para aquella dichosa tarde; aquello que era “algo nuevo, diferente…”, que tanto le había gustado en su momento y que imitaba, sin pretenderlo, en sus tecleos en un Word.

2—Yo no digo que esté mal escrito, pero es que ya sabéis que, si no me siento un poco identificada con los personajes, no me motivo para seguir —dijo una de las lectoras, la también aficionada a la repostería que, de tarde en tarde, traía unos bizcochos igual de empalagosos que los libros que le gustaban, y remató su frase con un inapelable:

2—Yo tengo que notar que lo que leo está escrito para mí.

3—Pues yo creo que os habéis rendido muy fácilmente. Yo también estuve a punto de dejar de leer en algunos momentos, pero aguanté porque había algo que me hacía continuar —dijo el cincuentón que se pasaba con la dosis d’eau de parfum Savage de Dior.

Ese algo que le hacía continuar era directamente la coordi Pili: su atracción inicial, con el paso de los libros, se convirtió en auténtica devoción.

—A las nueve de la noche es demasiado tarde para un café, ¿no crees? —le dijo la coordi Pili al cincuentón ultra perfumado la última vez que este le propuso ir a algún sitio después del Club de Lectura. Esa tarde, puede que la coordi Pili, con el disgusto, podría estar más sensible y receptiva a propuestas perfumadas que no incluyeran cafeína.

4—Dan mucha rabia esos escritores que van de diferentes y luego se quejan de que no les lee nadie —dijo alguien que apenas participaba en los debates, de hecho, la coordi Pili ni recordaba su nombre.

5—A pesar que no me haya gustado y me parezca pretenciosa, he de confesar que he subrayado una frase que sí que me ha gustado: “…si yo fuera avispa no sentiría ante los hombres ningún complejo de inferioridad. Hay árboles que me han hecho saber lo mismo. Y piedras” —dijo un lector/subrayador, para el cual la valía de una lectura era directamente proporcional a la cantidad de las frases subrayadas (siempre en lápiz 0,5mm).

6—Pues yo no he entendido nada y, cuando creía entender algo, duraba poquísimo hasta que volvía a dejar de entender del todo, no sé si me explico… —dijo la chica que le gustaba leer, pero no acumular libros y cuando los leía —o no— los vendía por Wallapop.

7—Yo creo que la novela apuesta por dejarle al lector la creación de sentido, lo cual está muy bien, no es nuevo, pero si quieres hacer eso tienes que ser muy muy bueno y dar unas pistas mínimas constructoras de sentido, sino es una tomadura de pelo onanista del autor —dijo el lector que siempre tenia en la boca a Faulkner y que, esta vez, no pronunció su nombre, aunque todo el mundo sabía que, indirectamente, se estaba refiriendo a Faulkner.

8—No es una lectura fácil, estoy de acuerdo, pero es que no todo van a ser lecturas fáciles. Hay que esforzarse para encontrar la recompensa —dijo el lector más joven del grupo, el que la coordi Pili no entendía cómo seguía viniendo al Club de Lectura sin faltar nunca cuando siempre trataba con sorna a las lecturas escogidas y a las opiniones de los demás, sin que la coordi Pili (demasiado incauta) sospechase que venía al Club precisamente porque disfrutaba tratando con sorna a las lecturas escogidas y a las opiniones de los demás.

9—Pero di la verdad. ¿Te lo has pasado bien leyendo?, ¿has disfrutado? o solo has leído por postureo —le contestó una pelirroja que siempre acababa harta del lector más joven del grupo, que nunca se quedaba callada frente a sus salidas de tono, pero que, a la vez, encontraba esas batallas dialécticas con el chico más joven lo más interesante del Club de Lectura.

8—Enfocáis la literatura tan solo como un disfrute permanente, como si se pudiera comer pizza cada día.

10—No pelearos. Todo es una cuestión de gustos y, ya se sabe, sobre gustos… —dijo el señor más mayor del grupo. En realidad, siempre decía lo mismo, nunca hablaba de ninguna lectura, de hecho, la coordi Pilar dudaba porque nunca venía (como los demás) con el libro en la mano.

11—Pues yo quiero felicitar a Pili por su valentía al proponer esta lectura —dijo la lectora preferida de la coordi Pili. A mi me ha costado mucho leer el libro, tampoco voy a decir que la vaya a incluir directamente en mi top 10 de lecturas favoritas, pero no me ha disgustado del todo. Creo que el libro merece una relectura que seguro que hará que se disfrute más; es más propongo darle otra oportunidad de aquí a unas cuantas sesiones.

Y llega ese momento en toda narración que muchos llaman clímax y que, como era de esperar, no puede tener otra protagonista que la coordi Pili a la cual, cuando estaba el clímax a punto de precipitarse sobre la escena, le sonó su teléfono móvil, miró la pantalla, se disculpó con el Club de Lectura por tener que atender la llamada, se apartó del círculo de personas y durante un minuto atendió una llamada de esas que todo el mundo corta a los segundos, una llamada comercial que le sirvió de excusa para decir:

—Perdonad tengo que dejaros por un grave asunto personal. Os envío por mail el título de la próxima lectura.