(LA FRASE DEL TÍTULO ESTÁ TOMADA DE LA NOVELA 8.38 DE LUIS RODRÍGUEZ)
Con esta tercera y última entrega tengo más ganas que nunca de acabar ya con esto de darle vueltas a la escritura y de estar pendiente de algunos de los que escriben. A la necesidad mental de acabar se le une la suerte de que existan compañeros de redes sociales extremadamente lucidos, que te ponen en tu sitio, que te dan un hostiazo de esos jodidos, un buen golpe que, aparentemente, no va para ti, es un puñetazo al aire (todo en redes sociales parecen ser puñetazos al aire, como en el entrenamiento de un boxeador) pero que impacta en tu careto porque has dirigido tu mentón a la trayectoria de la hostia. Y te quedas lelo pensando lo de siempre: ¡seré idiota!, me lo tengo merecido... ¿se la devuelvo? (todo en redes sociales parece que tiene que ser devuelto):