jueves, 8 de diciembre de 2022

ESTAR DE PIE

Lo de ≪morir de pie≫ viene de Emiliano Zapata: ≪prefiero morir de pie que vivir de rodillas≫ parece ser que soltó el revolucionario, comandante del ejército liberador del Sur, cuando se veía acosado por las tropas del ejército Federal mexicano. La frase también fue utilizada por Ché Guevara o Dolores Ibárruri en similares contextos de agitación social, aunque, según Libertad Digital ningún historiador puede afirmar rotundamente que ninguno de los tres pronunciara realmente la frase:

https://www.libertaddigital.com/fotos/frases-famosas-nunca-fueron-dichas-cultura-1012672/#che-guevara

Sí, acabáis de leer bien, he citado a los fachas de Libertad Digital, básicamente porque me he topado con ellos bien posicionados por la red y, joder, me jode también enterarme por ellos que el famoso elemental querido Watson del Watson de Sherlock Holmes nunca fue pronunciado por el famoso detective consultor; y me jode como lector de Holmes desde mi más obtuso inicio de adolescencia, incluso fui el socio 65 del primer Club Sherlockiano en España  (aunque confundieron mi apellido con un diálogo de Platón) y siempre llevo el carnet en la cartera. 




Como de los fachas no hay que fiarse nunca bajo ninguna circunstancia (aunque pienso ahora en una operación a vida o muerte en la que el paciente descubre por redes sociales que su cirujano es un votante de Vox), me he puesto a ver otras webs y se confirma: Holmes nunca dijo esa frase, sí dijo ≪elemental≫ o ≪querido Watson≫ pero nunca la frase completa que se popularizó a partir de una película de 1939. ¿Demuestra todo esto que, a veces, hasta lo que nos gusta tiene la capacidad de engañarnos?

En el sitio al que voy últimamente durante las consabidas ocho horas y que me da de comer, me paga facturas y algún que otro pequeño capricho de no supuesta primera necesidad, por circunstancias diversas, paso muchas horas de pie. Deambulo de pie por un espacio más o menos reducido interactuando con personas que buscan una rápida y efectiva información sobre determinado servicio. Hay muchos momentos de deambular en silencio, embotado por mis diversos pensamientos: muchos de ellos es imposible no basarlos en la clara consigna: ≪¿qué coño hago aquí?≫ aunque estoy aprendiendo poco a poco a no pensar en eso directamente y sacar jugo a lo que veo o hago (o hacerlo diferente a cómo se supone que lo tendría que hacer, siempre que el resultado final sea esa rápida y efectiva información que se me pide) o sea, no quiero estar allí pero tengo que estar que es más o menos la historia de todo el mundo (pocas novelas leo que partan de ese tremendo supósito, como si fuera algo tan evidente que no hace falta reflejarlo, o algo muy cansino o poco remarcable, que no da para una historia). Así pues: procuro ser extremadamente amable buscando muchas veces una tonta complicidad; observo a esas personas desconocidas buscando gestos que no sean repetitivos, que me llamen la atención, que me permitan también divagar sobre una vida que no conozco, ni conoceré más allá de esos minutos de contacto visual; identifico caras habituales que siguen siendo desconocidas pero ya un poco familiares (que ya no necesitan mi rápida y efectiva información) y comparo sus expresiones, incluso sus movimientos, con el paso de los días; me pongo contento las raras veces que pasa algo inusual y que, aunque no sea para tanto, en ese preciso momento es algo que me parece casi un regalo: 

Ejemplo 1: ≪Ya ha venido el frío


Ejemplo 2: ≪Calavera≫ Una tarima de parquet muy desgastada por las ruedas de una silla de oficina cuyo movimiento ha acabado dibujando algo que yo veo muy claro. 




No siempre, pero cuando no estoy demasiado agotado de hablar, busco dar mi información de una manera, podríamos decir, poco convencional pero que yo considero igual de efectiva que la manera usual, esperando ingenuamente una contrarréplica que yo considere (en un ejercicio de superego, lo reconozco) a mí mismo nivel y me pueda poner contento como las palomas buscando refugio, o las calaveras imprevistas. Ejemplos:

一 Tiene usted razón en sus quejas señora, pero me limito a exponerle el estado de la cuestión ahora mismo, en este preciso instante; es algo que no tiene solución inmediata así que, si me permite, le diré que insistir en sus quejas no hará otra cosa que elevar sus niveles de cortisol y arruinarle un día que seguramente no se merece ser arruinado por esta pequeña incidencia. 

一 Estoy aquí para ayudarle señor, incluso a pesar que su actitud no sea precisamente la de dejarse ayudar, pero soy un profesional y mi obligación es ponerme en su piel y comprender su enfado al no escuchar lo que realmente le gustaría oír, así que le acompaño en su pesar, que es un poco mi pesar también, y le deseo un buen día, que es lo único que puedo hacer por usted ahora mismo. 

一 No, disculpe señora, lamento si de mis palabras ha concluido que le estoy diciendo que no puedo hacer nada por usted y que se tiene que joder; mi sola presencia aquí es para confortarla en estos momentos que no son los que hubiera querido vivir esta fría mañana. 

Observo también mucho mis pies (como muchos planos de las pelis de Eugene Green del que un día hablaré en este blog) y busco colocaciones ≪mágicas≫ para que me duelan menos con el paso de las horas:

Partiendo desde una postura estándar perfectamente alineada con la raya de las baldosas (no sé por qué, quizás porque la encuentro muy estética): 

                                           



paso a una postura menos forzada y más desenfadada apoyado contra una pared (apoyado porque esa postura sin apoyar la espalda es imposible de mantener):                         


me arriesgo y lo sigo intentando con una postura idiota porque ya sabéis el valor que le doy a las cosas idiotas:

                                        



busco la innovación y pienso que si me coloco en una superficie no lisa puede que haya algún efecto masajeante (me pasa por la cabeza descalzarme pero soy un profesional): 


  
encuentro maneras para hacer ≪estiramientos≫:

busco que, al menos, ambos pies se conforten:



Nada tiene éxito y acabo siempre buscando el consuelo de los que tenemos esa fea adicción (yo fumo de liar, no todas son mías):




Emiliano Zapata, el Ché o ≪La Pasionaria≫ fueron grandes personajes, grandes Revolucionarios, las suelas de los zapatos de mis doloridos pies no les llegan ni a milímetros de sus suelas, pero sí alguna vez dijeron eso de morir de pie es porque no tenían ni puta idea de lo que significa estar tantas horas de pie dando una información rápida y efectiva a personas agobiadas y con prisas. 

Seguramente tendréis razón los que leyendo esto penséis: ≪vamos, que te aburres como una ostra≫, o incluso los que hayáis empezado a leer y no continuado o hayáis continuado solo por pena (porque a lo mejor os caigo un poco bien) pero en el fondo pensando cosas del tipo ≪otro que no tiene nada que contar≫, ≪¿qué mierda es esto?≫, ≪otro que piensa que contar sus mierdas tiene algún tipo de valor literario≫, ≪otro con ínfulas de querer escribir escribiendo solo paja≫... tendréis razón seguro, pero, no sé, no voy a defender lo que he escrito pero aquí está y yo me he quedado muy a gusto con que mis ocho horas dando una información rápida y efectiva al menos me hayan dado para escribir estas mierdas. 

Hace algún tiempo por redes sociales intercambio gustos literarios con un grupo de personas que considero afines y lo valoro mucho, muchísimo. Ando preocupado por lo que llaman ≪autoficción  ≪literatura del yo≫ y la propensión al ≪yoísmo≫ y al narcisismo en la literatura actual (propensión que se traduce en ventas, por supuesto), yo soy el primer crítico pero, a la vez, el primer defensor cuando todo ese despliegue del yo me hace estallar la cabeza a la manera de Faulkner o Joseph Roth, porque creo que hay yos y yos como en botica. Hace poco, en esas redes sociales, critiqué encarnizadamente las 50 páginas que me leí del ≪Ordesa≫ de Manuel Vilas y un compañero pasó un enlace de una crítica acertadísima del blog unlibroaldia. Copio un pasaje:

Y vuelta a empezar. 387 páginas de insistencia narcisista (o de otro tipo, otra de mis valoraciones posibles era: onanista),  de un narcisismo masoquista, como si fuera el único que ha perdido a los padres y se ha separado y vive la crisis de la media edad. Como si ello fuera suficiente para mostrarlo al mundo, para convencer a alguien más que a familia y amiguetes para que te lean. Coño, escribe un blog, confórmate con eso, como hacen muchos. Porque forzar cada acto de la existencia humana como una analogía de la trascendencia es risible. 

Pues eso, yo me conformo con eso, con escribir un blog como si fuera el único que pasa ocho horas diarias en un sitio en el que no quiero estar pero he de estar. 


一Muchas gracias por su comprensión.