Voy muy a menudo a librerías de segunda mano. A veces voy con títulos en la cabeza y otras veces voy sólo por ir a ver si algo me llama la atención, aunque lo normal, aparte de no comprar nada, es que combine ambas intenciones porque los títulos que llevo en la cabeza es casi un milagro encontrarlos a un precio que me pueda permitir (a veces ha pasado y entonces, super feliz, le hago algún comentario entusiasta sobre ello al dependiente/a esperando una reacción que le dé un buen colofón al feliz momento, pero casi siempre la reacción es amable sin más, fría, como diciendo «y a mí qué me cuentas, felicidades» lo cual me hace pensar en nuestra capacidad para alegrarnos verdaderamente de las felicidades de los demás, pero pienso eso solo unos segundos, para luego pensar que soy muy tonto)
Planifico las rutas para ir de librería a librería andando, aunque estén separadas, por una buena caminata de una hora, o incluso de un par de horas: mi economía no está para muchos trotes y escojo mis piernas antes que gastar viajes de mi tarjeta de metro. También es una manera de darle sentido a grandes paseos; aunque también me gusta pasear sin rumbo, reconozco que cuando paseo hacía una de esas librerías de segunda mano lo hago más contento, más expectante (si es que la expectación puede ser sinónimo de alegría). Librerías de segunda mano hay de muchos tipos: libros raros y curiosos (es un slogan de muchas de estas librerías), libros descatalogados, especializadas en temáticas diversas, incluso, una librería de un señor de 80 años que hace mucho tiempo que no ve las paredes de su casa y decide alquilar un local para vender sus libros, porque como él mismo dice:
«Como que esto no me lo puedo llevar al otro mundo que es lo que me gustaría, la biblioteca, he decidido vender poco a poco, que es una profesión nueva para mí»
https://beteve.cat/societat/alberto-costa-vei-gracia-llibreria-biblioteca-venda-joan-blanques/
Como decía, librerías de segunda mano hay de diversos tipos, pero yo, forzado por el tema de mi economía, me he «especializado» en las que ofrezcan su material lo más barato posible y en este sentido son dos las que componen mi coto de caza:
Red-Read, modelo de negocio basado en una pura franquicia. Si les interesan te compran los libros por 0,20€ cada uno y los venden por 3€ (dos libros 5€ y cinco libros 10€). Voy tanto que cada vez que voy salgo pensando que es un negocio redondo, que me voy a largar a cualquier ciudad en la que busquen franquiciados (en Barcelona ya no) y jugármela, aunque sé que hay un 99% de posibilidades que no lo haga por los temas de siempre. Hay mucha morralla literaria, o sea, de la que realmente vende. Veo muchas veces a gente vendiendo bolsas y bolsas de libros y me doy un poquito de asco a mí mismo porque no puedo evitar pensar que no tienen demasiada cara de lectores (como si los lectores tuvieran cara de algo, pero yo me entiendo) y que seguro que están vendiendo esos libros de un familiar muerto y aunque consigan poco, «algo es algo».
Llibre Solidari, son una ONG que no compra libros, todo está basado en donaciones y los beneficios van directos a su obra social, principalmente a familias necesitadas derivadas de servicios sociales (según información de su web). El precio de los libros oscila, pero nunca por encima de los 5€. También hay mucha morralla literaria, pero puede ser más común encontrar cosas más interesantes: me gusta imaginar a un buen lector (esta vez sí, con su cara de buen lector, como si los buenos lectores tuvieran cara de algo, pero yo me entiendo) que por motivos muy graves ha tenido que deshacerse de algunos de sus buenos libros y que antes de venderlos por 0,20€ prefiere regalarlos a desconocidos porque quizás no tienen conocidos que los sepan apreciar.
Ambos tipos de librería, aparte de vender libros de segunda mano, sólo tienen un punto en común: NO ACEPTAN ENCICLOPEDIAS, nadie quiere enciclopedias, ya no tienen ningún tipo de utilidad; han sido vencidas y humilladas aunque no puedo evitar explicar el maravilloso caso de un compañero de trabajo que cada vez que se pone nervioso por algún tema laboral empieza a hablar en un lenguaje extraño e incomprensible. Interrogado acerca de ello nos explicó que no era ningún lenguaje sino que, cada vez que se ponía nervioso, le relajaba mucho pensar en los tomos de la Enciclopedía Catalana que estaban en la estantería de la casa de sus padres, encima del televisor. Fueron muchos años viendo esos tomos cuando veían la tele en familia, hasta el punto que memorizó las letras que englobaban cada tomo y los recitaba en voz alta para calmarse:
A-AMI, AMI-BAG, BAG-BUI, BUIX-CEPT, CER-CURN, CURO-ESPAL, ESPAM-GARRI...
Esta es de mis preferidas. Tiene miles de explicaciones, muchas de ellas con niños de por en medio, pero yo pienso en un adulto en la terraza de un bar de Toledo, intentando relajarse, agobiado con tanta visita y que imagina a este funambulista imposible que va cuesta abajo ーo, más jodido todavía: cuesta arribaー y que, rápido, guarda ーy olvidaー este folleto de la Audio guía entre las páginas de mi futuro libro porque llega del lavabo su acompañante; todavía no se conocen demasiado y no sabe si su funambulista imposible puede provocar algún tipo de decepción.
COSA 3:
He dudado mucho si compartir esta foto del boleto de la primitiva que encontré en uno de esos libros de segunda mano. No soy jugador habitual, pero evidentemente se han convertido en los números a los que juego cuando me acuerdo. Está claro que son unos números que en su día no tocaron (lo he comprobado) pero que están predestinados a tocar, el problema es ¿cuándo? Comprenda quién lea esto que es un acto de bondad infinita y desinteresada compartir los números con los lectores de este Blog y que ellos decidan tentar a la suerte. También he pensado que el título de la entrada podría hacer que aumenten mis lectores porque soy muy torpe promocionándome. Sería de agradecer que sí, con estos números, a alguien le cae algo una semana en la que a mí se me haya pasado jugar, que tenga un detalle hacia mi persona.
Capítulo aparte (y final ) merecen las dedicatorias de esos libros de segunda mano. También tengo bastantes, muy similares todas, pero tengo una que me robó el corazón desde el primer momento y que leo y releo muchas veces (el libro todavía no lo he leído):
23-04-96
«ESPERO QUE LA PROVISIONALIDAD DE NUESTRA RELACIÓN DURE AL MENOS HASTA QUE PUEDA REGALARTE OTRO»
Día de Sant Jordi de hace 25 años. Por mucho que el libro no me hubiese gustado, yo nunca me hubiese desprendido de él solo por esa dedicatoria, aunque la relación a la que alude se hubiera quedado tan solo en provisional, pero, claro, ¿quién soy yo, sin saber nada más allá de esas palabras, para juzgar al antiguo dueño del ahora mi libro?
Una vez más me pongo a imaginar: la cara del antiguo dueño al recibir el regalo del libro, al leer la dedicatoria; la cara de quién lo regala, buscando cualquier gesto de complicidad o de alguna clase, no ya ante el regalo del libro, sino ante la dedicatoria:
QUIEN ESCRIBE LA DEDICATORIA:
一 Si ya lo tienes dímelo, será imposible cambiarlo por la dedicatoria pero te compro otro y te escribo lo mismo.
QUIEN LEE LA DEDICATORIA:
一 Muchas gracias, no, no lo tengo. No me lo esperaba, yo no te he comprado nada.
QUIEN ESCRIBE LA DEDICATORIA:
一 No te preocupes.
QUIEN LEE LA DEDICATORIA:
一 Espero que la provisionalidad de nuestra relación dure al menos hasta que pueda yo regalarte un libro.
QUIEN ESCRIBE LA DEDICATORIA:
(Sonríe)
一 Te quería comentar... ¿tienes planes para Semana Santa?, ¿conoces Toledo?, mis padres tienen una casa.